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La película basada en mi vida, que acabaría llamándose “Kathmandu, un espejo en el cielo”, tiene una larga e interesante trayectoria.  En realidad fueron muchas las personas que vieron un proyecto cinematográfico, excitante y algunas de ellas empezaron a pensar en cómo llevarlo a cabo. La primera que se interesó por hacer esta película fue una mujer  que había trabajado haciendo producción con el gran director de cine Bigas Luna. Hacia el año año 2004. Ella quería hacer una co-dirección con el emblemático director. 

A Bigas Luna le encantó la idea y simpatizamos desde el primer momento. Quería dividir la película en etapas: Juventud en la España del franquismo, los primeros años en Nepal, y la situación actual. El quería que hubieran tres personajes y que yo actuara en la última etapa. Me dijo que yo podía ser una muy buena actriz. 

Parecía que la idea podía salir adelante, pero en realidad,el proyecto le gustaba mucho y no quería compartir la dirección con nadie. No lograron ponerse de acuerdo y al final, el uno por el otro; la casa sin barrer. 

El segundo intento vino de la mano del escritor Javier Moro. El era como un hermano para mí y llevaba años entusiasmado con la idea de hacer una película basada en mi vida. Para afianzar el tema, se asoció con el productor de documentales Larry Levene, y decidieron trabajar con un prestigioso director cubano afincado en Estados Unidos muy amigo de Javier. Larry y el director vinieron a Nepal. Dos días antes de su llegada yo tuve un sueño premonitorio (jamás recuerdo los sueños a no ser que detrás haya un aviso). Y esta vez el sueño era más bien una pesadilla, que presagiaba lo que vendría después. El director de cine fue víctima de una encerrona y acabó metiéndose en mi vida personal, de un modo tan descarado y tan espantosamente siniestro que, yo decidí anular el contrato que había firmado y olvidarme de la película para siempre. 

Javier Moro insistió en retomar el tema pero yo, aunque perdoné al director cubano, porque le vi como una víctima, decidí olvidarme del asunto. 

Pero en una de mis visitas a España, Larry Levene habló con Rafael Amargo para que me convenciera de que retomara el contrato porque iban a cambiar de director. Y después de algunos días de reflexión reanudamos la negociación. 

En aquella época se barajaba el nombre de Penélope Cruz como actriz protagonista. Y sé por fuentes cercanas que a ella le gustó la idea y que estaba interesada en hacer el papel. Pero ella había firmado contratos y no quedaba libre hasta que pasaran seis años.  Y nosotros no podíamos esperar todo ese tiempo. 

La segunda actriz que entró en el reparto fue Belén Rueda. Ella creo que hizo incluso un pre-contrato. A mi me gustaba mucho Belén y llegué incluso a entrevistarme con ella una de las veces que vine a España.

Teníamos ya a la actriz principal y  nos encontrábamos a la búsqueda de director. Durante el otoño del 2009 yo me encontraba bajo protección  del gobierno español en casa de la Consul Honoraria de España para Nepal.  Había vivido unas circunstancias de máximo peligro y tenía que permanecer allí porque estaba amenazada de muerte. 

En esa época, Larry Levene llegó a Nepal con el director de cine Luis Bardem (Primo de Javier Bardem). Yo ya le había conocido y me gustó mucho su sencillez y humanidad. Querían que saliéramos a hacer localizaciones, pero la Consul Honoraria Sra. Ambica Shrestha se negó en rotundo. Tenía órdenes estrictas del gobierno de no dejarme salir de allí bajo ninguna circunstancia porque mi vida corría peligro. 

Lo que sucedió después no sabría explicarlo; unos dicen unas cosas, otros dicen otras. El caso es que nunca volví a ver a Luis y al cabo de un tiempo alguien de fiar me contó que habían surgido unas diferencias al hacer el contrato y que ya no estaba dirigiendo la película. 

Luego Larry Levene dijo que Universal Pictures había entrado a formar parte del proyecto y que ellos habían elegido a Icíar Bollaín para que dirigiera la película. 

Según tengo entendido, Iciar quería narrar la historia solo en los comienzos de la mi vida en Nepal. Y creía que Belén Rueda era muy mayor para interpretar el papel de una chica de 28 años. En aquellos momentos se barajaba el nombre de una nueva candidata: Maribel Verdú. Pero finalmente Iciar Bollain decidió hacer un casting y seleccionar la candidata para interpretar el papel de mi persona y así fue como apareció Verónica Echegui

En aquel entonces hubo otro gran cambio; Javier Moro salía del proyecto acabando muy mal con Iciar Bollain por asuntos del guión de la película. 

La película se llevó a cabo y eso es lo que importa. Nadie se imagina lo difícil que fue rodar en un país como Nepal, contracorriente desde el minuto uno. Cada uno de los que participaron en este proyecto son para mi unos héroes. Aunque los héroes también cometen errores y no tienen porque ser perfectos. 

Victoria Subirana

10-01-2018